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11月6日

Flor de Leyendas (Alejandro Casona)

 

FLOR DE LEYENDAS

 (ALEJANDRO CASONA)

Literatura para Niños

Empezare por analizar la Primera Obra que me llamo la atencion y gracias a la cual aprendi La Historia de Aquiles, Hector, Guillermo Tell, Loegrin, Ajax, Sigmundo, Odin, Thor, Ulises, Sigfrido en fin

Indice:

* El Anillo de Sakuntala

* Nala y Damayanti

* La Muerte del Niño Muni

* Las Mil y una Noches

* Lohengrin

* Hector y Aquiles

* Los Nibelungos

* Sigmundo

* Sigfrido y el Dragon

* Amor y Muerte de Sigfrido

* El Cantar de Roldan

* El dEstierro del Mio Cid

* Guillermo Tell

* Dioses y Gigantes

 

 El famoso anillo de los Nibelungos aun ahora que ya estoy viejo, me trae gratos Recuerdos

 

.....Continuara.......

 

10月7日

Parte II

Parte II

Manuel es un hombre libre

 

Manuel trabaja durante 30 años sin parar, educa a sus hijos, da buen ejemplo, se dedica todo el tiempo a su trabajo y nunca se pregunta: “tendrá sentido lo que estoy haciendo?”. Su única preocupación es estar lo mas ocupado posible,  para parecer así más importante a los ojos de la sociedad.

Sus hijos crecen y se van de casa, a el lo ascienden en el trabajo, un día gana un reloj, o un bolígrafo de agradecimiento por todos estos años de dedicación, los amigos vierten unas lagrimas, y llega el momento tan esperado, esta jubilado, ¡libre para hacer lo que se le plazca!

En los primeros meses, visita de vez en cuando el despacho donde trabajo, charla con sus antiguos compañeros, y se da el gusto de hacer algo con lo que siempre soñó: levantarse mas tarde. Pasea por la playa o por la ciudad, disfruta de su casa de campo, que compro con tanto sudor, descubre la jardinera y poco a poco se va adentrando en el misterio de las plantas y las flores. Manuel tiene tiempo, todo el tiempo del mundo. Viaja, empleando parte del dinero que consiguió ahorrar. Visita museos, aprende en dos horas lo que pintores y escultores de diferentes épocas tardaron siglos en desarrollar, pero por lo menos se queda con la sensación de que esta aumentando su cultura. Hace centenares, miles de fotos, y se las envía a los amigos. A fin de cuentas, tienen que saber lo feliz que es.

Siguen pasando los meses. Manuel aprende que el jardín no sigue exactamente las mismas reglas que el hombre: aquellos que planto tardara en crecer, y de nada sirve ver si el rosal ya tiene brotes. En un momento de sincera reflexión, se da cuenta de que todo lo que se trajo sus viajes fue un paisaje visto desde un autobús turístico, monumentos que ahora tiene guardados en fotos de 6x9, pero descubre que en realidad nunca consiguió sentir emoción especial. Estaba más preocupado por contárselo a los amigos que por vivir la mágica experiencia de estar en un país extranjero.

Continúa viendo los noticiarios de televisión, lee más periódicos (por que tiene más tiempo), se considera una persona extremadamente bien informada, capaza de hablar de cosas que antes no tenia tiempo para estudiar.

Busca alguien para compartir sus opiniones, pero todo el mundo esta inmerso en el rió de la vida, trabajando, haciendo algo, enviando a Manuel a su libertad, y al mismo tiempo contento de ser útil a la sociedad y estar  “ocupado2 en algo importante.

Manuel busaca con suelo en sus hijos. Ellos siempre lo trataron con gran cariño, pues fue un excelente padre, un ejemplo de honestidad y dedicación. Pero también ellos tienen otras preocupaciones, aunque todavía consideran sui deber participar del almuerzo del domingo.

Manuel es un hombre libre, con una situación financiera desahogada, bien informado, con un pasado impecable, pero, ¿y ahora? ¿Qué hacer con esta libertad tan arduamente conquistada? Todos lo saludan, o elogian, pro ninguno de ellos tiene tiempo para el. Poco a porco, Manuel comienza a sentirse triste, inútil, pese a los muchos años de servicio al mundo y a su familia.

Una noche, un ángel se le aparece en sueños: “¿Qué has hecho con tu vida? ¿Intentaste vivirla de acuerdo a tus sueños?”.

Manuel se levanta empapado en sudor frió. Que sueños? Su sueño era este: conseguir un titulo, casarse, tener hijos, educarlos, jubilarse, viajar. ¿Por qué ese ángel le hace preguntas tan absurdas?”.

Comienza un nuevo y largo día. Los periódicos. Las noticias de la tele. El jardín. El almuerzo. Dormir un poco. Hacer lo que le apetezca. Es este momento, se da cuenta de que no le apetece hacer nada. Manuel es un hombre libre y triste, a un paso de la depresión, por que siempre estuvo demasiado ocupado para pensar en el sentido de su vida, mientras los años iban pasando bajo el puente. Recuerda los versos de un poeta: “paso por la vida/ no vivió”.

Pero como es demasiado tarde para aceptarlo, es mejor cambiar de tema. La libertad, tan duramente conseguida, no pasa de ser un exilio disfrazado.

Paulo cohelo de la Prensa 25 de sep de 2005

9月29日

Parte 1

Manuel es un hombre importante y necesario

Manuel necesita estar ocupado. De lo contrario, tiene la sensación de que su vida no tiene sentido, de que esta perdiendo el tiempo, de que la sociedad no lo necesita, nadie lo ama, nadie lo quiere.

Por eso, en cuanto se levanta tiene una serie de tareas: ver las noticias en televisión (quizás sucedió algo durante la noche), leer el periódico (quizás sucedió algo ayer), pedir a su mujer que se encargue de que los niños no lleguen tarde a la escuela, coger el coche, un taxi, un autobús, el metro, pero siempre concentrado, mirando al vació, mirando su reloj, si puede ser haciendo algunas llamadas en su teléfono móvil, y asegurándose de que la gente vea que es un hombre importante, útil al mundo.

Manuel llega al trabajo, se inclina sobre los papeles que lo esperan. Si es funcionario, hará lo posible para que el jefe vea que ha llegado la hora. Si es jefe, pondrá a todos a trabajar inmediatamente; si no existen tareas importantes, Manuel se encargara de desarrollarlas, crearlas, implementar un nuevo plan, establecer nuevas líneas de acción.

Manuel va a almorzar, pero nunca solo. Si es jefe, se sentara con los amigos, discutirá nuevas estrategias, hablara mal de los competidores, se guardara siempre un as en la manga, se quejara (no sin cierto orgullo) del exceso de trabajo. Si Manuel es funcionario, también se sentara con los amigos, se quejara del jefe, dirá que esta haciendo muchas horas extra, afirmara en un tono desesperado (y con mucho orgullo) que ay varias cosas en la empresa que dependen de el.

Manuel, jefe o empleado, trabaja toda la tarde. De vez en cuando mira el reloj, se acerca la hora de volver a casa, pero queda aquí un detalle por resolver, allá un documento por firmar. Es un hombre honesto, quiere ganarse su sueldo, cumplir las expectativas de los demás, los sueños de sus padres, que tanto se esforzaron para proporcionarle la educación necesaria. Finalmente vuelve a casa. Toma un baño, se pone una ropa más cómoda, y se dispone a comer con su familia. Pregunta por los deberes de los hijos, las actividades de la mujer. De vez en cuando habla de su trabajo, solo para servir de ejemplo, pues no acostumbra a traerse las preocupaciones a casa. Terminada la cena, los hijos que no están para ejemplos, ni deberes, ni cosas por el estilo, se levantan de la mesa y se sientan delante del ordenador. Manuel, a su vez, se sienta también delante de aquel viejo aparato de su infancia, llamado televisión. De nuevo ve las noticias (quizás haya sucedido algo durante la tarde).

Va a acostarse, siempre con un libro técnico de cabecera. Tanto si es jefe como empleado, sabe que la competencias grande y que el que no se actualiza corre el riesgo de perder su empleo y tener que enfrentarse a la peor maldición posible, estar sin trabajo.

Habla un poco con su mujer, a fin de cuentas, es un hombre agradable, trabajador, cariñoso, que cuida de su familia y esta preparado para defenderla en cualquier circunstancia. El sueño viene enseguida, Manuel se duerme, sabiendo que al di siguiente estará muy ocupado y hay que reponer fuerzas.

Esa noche, Manuel tiene un sueño. Un ángel le pregunta: “¿por que haces esto?”. El responde que es un hombre responsable.

El ángel continua: “ ¿serias capaz de, al menos durante quince minutos al día, parar un poco, mirar, al mundo, mirarte a ti mismo, y simplemente no hacer nada?” Manuel dice que le encantaría, pero que no tiene tiempo para eso. “Lo que me dices no es verdad,” dice el ángel. “Todo el mundo tiene tiempo para eso, lo que falta es valor. Trabajar es una bendición cuan do nos ayuda a pensar en lo que estamos haciendo. Pero se convierte en una maldición cuando su única utilidad es evitar que pensemos en el sentido de nuestra vía.”

Manuel se despierta en mitad de la noche, envuelto en sudor frió. ¿Valor? ¿Como es posible que un hombre que se sacrifica por los suyos no tenga el valor de para quince minutos?

Mas vale volver a dormirse, todo esto no es mas que un sueño, estas preguntas no conducen a ninguna parte, mañana voy a estar muy, muy ocupado.